domingo, 17 de abril de 2011

ÁRBOL MISTERIOSO.














Por el parque te vi
tu figura esplendorosa
y tu pose
se adentraron dentro mi alma,
me quedé tan impresionada
que varios días deambulé
ensimismada.




Eres hermoso, grande y fuerte
¿ por qué, brazos en alto
besas el cesped?


Veo en ti fusilamientos
al lado del Campo Santo.


Veo fosas comunes
donde enterraron
a mis hermanos.


Veo madres que lloran
por sus hijos amados,
sacados por la fuerza
de entre sus brazos,
esperando su vuelta
fallecieron llorando.


Veo jovenes esposas
con bebes lactantes,
sus hundidos ojos
las van delatando,
la alacena llena
vacía ha quedado,
el esposo y padre
no llegó del tajo,
siete días llevan
esperando en vano.


Se corre por el pueblo
los han fusilado,
ellas temerosas
miran cabizbajo.


Veo carreras de hombres
atravesando el campo

perseguidos por el otro bando,
que fusiles en alto
les estan acribillando.


Veo la campiña
teñida de rojo,
el río a su lado
serpentea enojado,
¡ se revuelven sus entrañas !
¡ se agita en su lecho!
¡ es sangre!
lo que estaba viendo,
de aquellos mudos mozos
que miran sin ver, al cielo.



¡ Veo, rostros mezquines !
¡ rostros de espanto !
¡ rostros demacrados !
cuerpos fantasmales
deambulando por el pueblo.




Veo ulular al viento
allá en la sierra,
los lobos le acompañan
mirando a la Luna,
quietos se quedan
en la pequeña loma,
con la cola entre las patas
huyen despavoridos,
es tanto el espanto
que refleja el campo
que en la cueva lloran
agazapados.



Esto es lo que veo
en este mundo ingrato,
mi querido GRAN ÁRBOL.


GUERRAS ¡¡¡NO!!!




Leonor Rodríguez R.
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1 comentario:

La Gata Coqueta dijo...

Estamos viviendo una de las semana de más recogimiento del año, celebrando los últimos días de Jesús, centrados en su pasión muerte y resurrección.

Siendo un motivo de gozo pasar a saludar felicitando la Semana Santa, sea celebrada o no, puesto que el sentimiento aflorá similarmente, con amor y paz hacía los demás.

Estos días pasados que me encontraba viajando, he sentido un extraño vacío en el interior al percibir la ausencia de quienes en días alternos departimos amigablemente las cosas que van surgiendo al azar.

Y en estos momentos que ya he regresado, me vuelvo a encontrar con la plena satisfacción de estar rodeada por las atenciones de los amigos, que como hermanos vamos compartiendo.

Con sereno pensamiento te dejo...

Un beso en cada una de las mejillas, envuelto por el color aterciopelado de tu sonrisa.

María del Carmen