sábado, 9 de mayo de 2009

DE UNA MADRE A SU HIJO


Hijo, no quiero oro ni diamantes, solo tu poesía que me llena de amor con tu presencia ante mi postrado.


Acaricio tus cabellos, tu cabeza en mi pecho recostada, nos miramos a los ojos, no hay palabras.


Entre madre he hijo solo bastan las miradas.


Leonor