
En las noches de mis silencios
hablo con la Luna, también con el viento
les pido, por mi alma, me saquen del tormento
de esta pena que me ahoga
que me inunda de sospechas.
Fuiste marinero de mi barca, sin timón,
que una mañana atracada en puerto
la mirabas con dulzura con frescor
y el mar envidioso arremetió con desdeñó
hasta arrancar la maroma, unida al mojón,
que a mi barca sujetaba llevando a los dos.
¡ Dime Luna ! ¡Dime viento !
¿ que hizo el mar con mi amor ?.
El viento lleva mi sombra
alumbrada por la Luna,
atraves del océano mi silueta vagabunda
suspira requiebros a su buscado amor.
La barca difusa entre tantas olas
pelea, valiente, contra el mar que la devora,
dentro va mi niño, muerto de pavor,
agarrado a la quilla se sujeta anquilosado
no puede con el demonio que lo va arrastrando.
Es tal mi desespero
que me hundo, cual saeta,
dentro el mar de desenfreno,
lucho a brazo partido
hasta alcanzar la barca de mis sueños;
abrazada a mi niño amado
le doy reposo entre mis brazos,
le canto nanas de amor
mientras nos besamos:
Clavel reventón la boca de mis deseos
del jardín esplendoroso que me ofrece tu cuerpo.
Luceros de la noche que alumbran mis sentidos
son tus bellos ojos,
sus pestañas abanicos
que, refrescan los ardores de nuestros cuerpos fundidos
en pasiones, en lujurias, en temores.......
del mar embravecido
que golpea nuestra barca con desatino.
Abrazados con furia, besándonos locamente
esperamos convencidos, caer en el abismo
donde el mar nos lleva a enterrar nuestra muerte.
Leonor Rodríguez R.
Publicado por Leo en 10:42