Caigo a la tierra
echo un pingajo.
Un niño majo
me ha agarrado.
Todo orgulloso
voy en su mano,
me estruja
me expande
me sopla,
forma una pompa,
no muy grande.
Vuelve a probar
vuelve a soplar,
la pompa grande
se hace ya.
El niño me mira
con admiración.
Retuerce mi cuello
me hace un nudo,
yo muy contento
¡sigo existiendo!
aunque más pequeño
pero, con orgullo
sigo siendo algo.
Ya no vuelo
ya no subo,
en la mano le sirvo de chupo.
La muerte veo venir
cuando me mordisquea
pero que más dá
en la mano del niño
fui capaz
de servir para algo más.




