
ESE AMOR II
Cada vez corres más
como Cronos en el tiempo
te diluyes en la brisa
sin perfumar mi aliento.
Eres río que se escabulle
entre las rocas del mar
sin dejar siquiera hueco
para poderme mirar.
Quiero darte alcance
en tu remar y remar
y solo encuentro la nada
en tu pronto caminar.
Cansada de oír el eco
de tus pasos, nada más
me retiro a mar abierto
para mi alma descansar.
Aquí en este destierro
se solaza mi corazón
mira al infinito del cielo
que le ofrece su amor:
Es un lucero radiante
que ilumina mi sentir,
no corro tras de nadie
él, siempre está ahí.
Me miro en el espejo
de su mirada franca
que me entrega seguridad
de sentirme bien amada.
Danzan los sentimientos
al son del vals de las olas
en conjuro de bendiciones
nos acompañan las sirenas
las estrellas y caracolas.
Bajo un manto azul celeste
el Sol, mago de vida
da floridos amaneceres
arcoiris a la lluvia fina;
él, su cariño me entrega
en bandeja de fina orfebrería
donde en notas de versos
dice amarme cada día
ya que, en nuestros encuentros
bajo la luz de la Luna,
nuestras bocas enmudecen
al quedarnos frente a frente,
la pasión se desborda
los labios se humedecen
los ojos, chispeantes, risueños
descubren nuestros secretos;
amándonos tierna y dulcemente
nos recreamos en nuestras caricias
que enardecen los placeres
de nuestros jardines frondosos
en terremoto de vaivenes.
Leonor R. R.